Jerash – la antigua ciudad de los ecos y la elegancia
Oculta entre las verdes colinas del norte de Jordania se encuentra Jerash, una ciudad de piedra y memoria, un lugar donde el tiempo parece detenerse y donde las antiguas columnas susurran historias de imperios desaparecidos. Conocida como la Ciudad de las Mil Columnas, Jerash es una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo, superada solo por Roma. Es un museo viviente donde cada arco, cada calle empedrada y cada templo narran relatos de elegancia, poder y arte.
Una obra maestra romana en el corazón de Jordania
Caminar por Jerash es retroceder casi dos mil años en el tiempo. Antiguamente llamada Gerasa, esta magnífica ciudad formó parte de la Decápolis, una liga de diez grandes ciudades romanas que prosperaron gracias al comercio y la cultura. Los romanos construyeron Jerash con tal precisión y grandeza que gran parte de ella sigue en pie hoy, convirtiéndola en uno de los ejemplos más completos de planificación urbana romana en el mundo.
Los visitantes ingresan por el monumental Arco de Adriano, construido en el año 129 d.C. para honrar la visita del emperador Adriano. Más allá se despliega el mundo antiguo: el Hipódromo, donde los carros rugían sobre la arena; la Plaza Oval, una impresionante explanada rodeada por un anillo perfecto de columnas jónicas; y el Cardo Máximo, una larga avenida columnada pavimentada con piedras romanas originales, donde aún se distinguen las huellas de las ruedas de los carros.
Cada rincón revela arte y majestuosidad: templos dedicados a Zeus y Artemisa, grandes teatros con una acústica sorprendente y fuentes que alguna vez rebosaron vida. Jerash no es una ruina; es una ciudad detenida en el tiempo, esperando ser redescubierta.
Fe, cultura y continuidad
Aunque de diseño romano, Jerash siempre ha sido más que una ciudad romana. A lo largo de los siglos absorbió influencias bizantinas, islámicas y jordanas modernas, creando un mosaico de fe y resiliencia. Las iglesias bizantinas dentro de la ciudad antigua están decoradas con exquisitos mosaicos que reflejan la herencia cristiana que floreció aquí.
Con la llegada del islam, Jerash continuó siendo una comunidad viva. Hoy, la ciudad moderna que la rodea palpita con hospitalidad jordana, y sus habitantes preservan con orgullo su vínculo con la tierra y sus ruinas eternas. Esta mezcla de épocas es lo que hace a Jerash tan singularmente jordana: antigua pero viva, histórica y acogedora.
El Festival de Cultura y Artes de Jerash
Cada verano, los antiguos teatros de Jerash vuelven a llenarse de vida, no con gladiadores ni emperadores, sino con música, danza y poesía. El Festival de Cultura y Artes de Jerash transforma las ruinas en un escenario de expresión contemporánea, atrayendo artistas de todo el mundo árabe y más allá.
Bajo las estrellas, entre columnas romanas y gradas de piedra, el público celebra la creatividad y el patrimonio. Es un ejemplo vivo de cómo Jordania honra su pasado mientras abraza su presente.
La belleza más allá de las piedras
Más allá de sus monumentos, Jerash es una ciudad de naturaleza y gente cálida. Rodeada de colinas ondulantes y olivares, ofrece un contraste refrescante con los paisajes desérticos del sur. Los pueblos cercanos albergan panaderías familiares, artesanías locales y fincas de olivos.
Tras recorrer las ruinas, los visitantes pueden disfrutar de una comida jordana tradicional en la ciudad: mansaf, pan recién horneado y dulce knafeh acompañados de café árabe, contemplando las colinas que abrazan esta ciudad eterna.
Jerash: donde el pasado aún respira
Visitar Jerash es descubrir cómo el tiempo puede detenerse y, aun así, hablar. Es un lugar donde los pasos resuenan a través de los siglos y donde el viajero camina no como turista, sino como invitado de la historia.